Como actua el protector solar

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Durante muchos años se pensó que las quemaduras en la piel hechas por el Sol eran necesarias para  conseguir un buen moreno. Sin embargo, hoy sabemos que esas quemaduras son muy dañinas para la piel y que se puede conseguir un buen bronceado sin dejar de usar protector solar.

Por qué es mala la luz solar para la piel

Los rayos del sol se componen de fotones. Estos paquetes de energía son los que pueden provocar daños a la piel, en especial, los fotones de la luz ultravioleta (UV). La luz ultravioleta se divide en dos partes: UVA (la que se sitúa en un intervalo de entre 320 y 400 nanómetros de longitud de onda), y UVB (en un intervalo comprendido entre 280 y 320 nanómetros).

Nuestra piel recibe los rayos UVA y UVB. Aunque nuestra piel tiene capacidad para soportar estos rayos, cuando las moléculas se sobrexcitan, crean reacciones químicas que pueden ocasionar reacciones biológicas en nuestra piel. Y ¿cómo se sobrexcitan? Pues cuando les da la luz del sol de una forma ininterrumpida y sin protección.

El bronceado se produce por cantidades adicionales de melanina inducida por los rayos UVA. Es decir, la exposición al sol activa la red antioxidante natural de la piel, la cual desactiva las especies reactivas del oxígeno (ERO) y los radicales libres altamente destructivos. Si nada impide la extensión de los radicales libres, estos pueden provocar daños celulares y estrés oxidativo en la piel. Esto produce un envejecimiento prematuro de la piel y siembra las semillas de enfermedades cutáneas.

Además de estas consecuencias, los filtros UVA y UVB destruyen el colágeno de nuestra piel. La piel pierde su forma, su elasticidad y se seca. Mientras que los  filtros UVA se relacionan con el envejecimiento, los UVB  se relacionan con las quemaduras en la piel. El ADN puede absorber los rayos UVA y UVB, produciendo mutaciones que pueden desembocar en cánceres de piel tipo no melanoma (carcinoma de células basales, carcinoma de células escamosas) o melanoma.

Funcionamiento del protector

Todos estos problemas pueden evitarse si tomamos el sol con precaución. Los protectores solares se dedican a reducir la cantidad de radiación ultravioleta que pasa a través de la superficie de la piel. Crean una barrera protectora para que estos filtros no pasen.

La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) regula los protectores solares como si de medicamentos se tratara. Esta organización se ha dedicado a crear indicadores de protección solar como el SPF. El SPF  se mide mediante el tiempo que tardamos en quemarnos. Por ejemplo, sin una persona tarda en quemarse 10 minutos sin ninguna clase de protección, un SPF 30  le daría 30 veces ese tiempo. El resultado será 300 minutos de protección. Todo esto, claro está, si se utiliza como es debido. La FDA  recomiendo utilizar 28 gramos para cubrir las zonas expuestas de un cuerpo adulto, como los brazos y la espalda. Para la cara y el cuello, recomienda la cantidad equivalente a una moneda. Además, la FDA recomienda protección resistente o muy resistente al agua. La protección se debería volver a aplicar una vez terminada la actividad acuática.

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